Guía de Jardinería

Consejos para usar insecticidas Artículo Publicado el 26.02.2018 por Flavia

Con el uso de insecticidas podrás controlar la plaga de insectos y combatir los actores que pueden atacar tus plantas y cultivos. Los insecticidas se encuentran formulados con químicos capaces de eliminar insectos, a través de la absorción de sus compuestos. El significado de la palabra insecticida deriva de dos palabras del latín “insectus” (insecto) y “cida” (lo que mata), por lo que quiere decir “matar insectos”.

Origen de los insecticidas

El uso de insecticidas proviene desde el periodo alejandrino, donde para alejar las moscas utilizaban esencias. De igual manera para proteger a las momias empleaban cenizas mezcladas con grasa de cerdo para repeler a los insectos. Después de muchísimos años se descubrió que las plantas poseían el mismo efecto repelente pero a través de esencias vegetales.

Ya en el siglo XIX, los agricultores buscaban mil maneras de proteger sus cultivos, por lo que las industrias decidieron elaborar insecticidas para satisfacer esa necesidad. Hasta entonces solo se usaba la nicotina.

En el siglo XX se empezaron a producir insecticidas sintéticos naturales, pero fabricados de forma artificial, siendo realmente potentes para combatir insectos, aunque sus efectos son a corto plazo.

¿Cómo actúan los insecticidas orgánicos e inorgánicos?

Los insecticidas orgánicos están compuestos por elementos organofosforados, controladores del desarrollo de los insectos y componentes organoclorados que atacan al sistema nervioso de los insectos e impiden a su vez la propagación. Los insecticidas inorgánicos como el gel de sílice y el ácido bórico, absorben la capa cerosa de los insectos, lo que los deshidrata y asfixia.

Ventajas de los insecticidas orgánicos

Los insecticidas orgánicos no contienen productos químicos perjudiciales para la salud y pueden hacerse en casa. Por tal motivo, son rentables y no alteran el ecosistema.

La finalidad de los insecticidas orgánicos es mantener protegidas las cosechas y de ese modo conservar los alimentos en excelente estado y libres de enfermedades. Los insecticidas orgánicos son menos perjudiciales para los cultivos como para los animales que están a sus alrededores.

Insecticidas orgánicos caseros

Hay varias formas de remover insectos sin tener que recurrir a productos químicos. Aquí les mostramos algunas alternativas:

El ajo y la cebolla son perfectos para combatir a las babosas y a los caracoles cuando los mezclas con agua. Si ya están presentes en tu jardín, utiliza un recipiente plástico para dispensar esta mezcla sobre ellas y eliminarlas al instante.

El aceite de cocina y el alcohol (como el vodka, por ejemplo) son dos elementos que puedes incorporar en un pulverizador para combatir plagas. Se aconseja no utilizarlo de manera pura, sino más bien combinados con agua. El aceite sirve para asfixiar a los insectos. Aunque es un producto eficaz, evita usarlo de forma abundante, ya que puede dañar a las plantas.

Las hierbas aromáticas y las mentas repelen a muchísimos insectos. El ajo elimina a los bichos voladores, mientras que el orégano y el tomillo son los enemigos de las mariposas. Asimismo, el orégano sirve para ahuyentar a los escarabajos.

También puedes darle un vistaso a este post donde hablamos de 12 remedios caseros para tus plantas.

Recuerda que los insecticidas son contaminantes, y pueden afectar el medio ambiente, según su composición química. No obstante, son grandes aliados para combatir plagas. A pesar de esto, es importante que sepas que pueden afectar la salud del hombre provocando fuertes dolores de cabeza, intoxicaciones, secreciones de boca y nariz y fiebre.

Cuando utilices insecticidas usa equipos de protección personal, destruye los recipientes de plaguicidas, haz fumigaciones por la mañana cuando la temperatura sea inferior a los 30 °C y báñate de inmediato después de fumigar.


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