Guía de Jardinería

La poda en los árboles frutales Artículo Publicado el 01.03.2013 por Libelula

Hace un tiempo atrás aprendimos que a la poda de los árboles frutales podemos clasificarla conforme de la finalidad que se busca con ella. Es decir, podemos tener podas de poda de formación; poda de limpieza y poda de fructificación. Ahora bien, una vez que hemos aprendido esto, sabemos en consecuencia, que no a todos los frutales se los poda de la misma forma. Hoy te proponemos saber un poco más sobre la poda de frutales como el duraznero, el ciruelo, el manzano y la higuera.

Poda de frutales

Duraznero:

Es un árbol caduco resistente, que requiere primaveras sin heladas y veranos cálidos para producir una buena cantidad de frutos. En lugares fríos se lograrán mejores resultados si se guía en abanico contra un muro soleado. Así se protegen las floraciones de las heladas. El chancro bacterial y el mal del plomo son enfermedades graves de los durazneros. Se reducen al mínimo con una poda a finales del verano o en primavera, tratando los cortes con algún producto cicatrizante. La poda de formación suele ser realizada a finales del invierno o principios de primavera. La de fructificación se realiza rn invierno. Consiste en asegurar el desarrollo de una vegetación joven, que se encuentre distribuida de manera regular para que las partes queden plenamente expuestas al sol. Debe realizarse un raleo de ramas para lograr abrir la copa y luego el acortamiento de una tercera parte de las ramas nuevas, ya que en estas se encuentran las yemas floríferas.

Ciruelo:

La poda se hace con el fin de favorecer la producción de las ramas con yemas que dan frutas. A diferencia del manzano, hay que lograr que el árbol adquiera forma de vaso o embudo y no la piramidal con un eje central. Primeramente permite tener el centro del árbol bien cubierto con una tupida vegetación, la cual dará frutos año tras año. La poda de fructificación cambia de acuerdo con las variedades, pero como regla se realiza un acortamiento de una a dos terceras partes de la rama.

Manzano:

La yema fructífera se reconoce porque es más grande y vellosa que la de madera, y da hojas pero no fruto. Para mantener la forma y altura debe realizársele un raleo. El acortamiento debe ser cuidadoso porque caso contrario, puede dejarnos sin fruta.

Higuera:

Tendrá un tronco bajo salvo que desee usarse para sombra. Tras el raleo y la remoción de las ramas defectuosas, la poda se limitará al mantenimiento de una copa bien equilibrada, con ramas espaciadas. Las higueras tienden a sangrar con la poda. Por este motivo, debe hacerse en el momento de reposo, en pleno invierno, cuando no tiene hojas. Si se realiza en el momento de actividad de la planta, producirá un chorreado de savia blanca.


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Escribir Comentario Comentarios (2)

  • Pingback: Bitacoras.com 01 de 03 de 2013 [..] [..]

  • mariela ha escrito el 18.05.2014 a las 14:49

    Adoro esta pagina felicitaciones a su creador;)

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