Guía de Jardinería

Cuidados de la Fresia Artículo Publicado el 17.08.2018 por Flavia

La Fresia es una hermosa planta con flores grandes en forma de embudo que crece en tallos finos y resistentes en muchísimos colores. Su nombre botánico es Freesia y pertenece a la familia de las iridáceas. Este género abarca aproximadamente 20 especies originarias de Sudáfrica. No obstante, las Fresias que se suelen encontrar en la actualidad son híbridos de la Fresia x. kewensis desarrollado a partir de un cruce en Kew Gardens a finales del siglo pasado entre la pálida y la cremosa Fresia refracta y la rosa y amarilla F. armstrongii.

La Fresia no es una planta demasiado resistente y solamente se puede cultivar en el exterior en sitios protegidos. Los bulbos especialmente preparados pueden conseguirse entre aquellos que han sido tratados para otras zonas y se desarrollarán muy bien en el exterior del hogar en un sitio protegido y soleado. Pueden trasladarse al exterior en primavera para lograr una hermosa exhibición de flores fragantes a finales del verano.

Cultiva las fresas en un compost elaborado por cuatro partes de tierra negra, una parte de arena fina y una parte de mantillo de hoja. Usa macetas individuales de 13 centímetros de diámetro con este sustrato, o bien coloca 5 bulbos en un macetero. Asegúrate de que el recipiente cuenta con trozos de tiesto para que tenga un buen drenaje. Si te encuentras en una zona de clima benigno, puedes plantar los bulbos no preparados en verano-otoño para que florezcan en la próxima primavera.

También puedes emplear los bulbos preparados plantándolos en primavera para que florezcan en verano-otoño. Los bulbos ordinarios pueden quedarse en su recipiente para volver a florecer en las próximas estaciones; en cambio, los preparados florecerán en el exterior en su primera estación después de lo cual deben extraerse y almacenarse para ser plantados en la estación siguiente como bulbos ordinarios.

Las Fresias que se cultivan en macetas precisarán apoyo, inserta en el compost cañas delgadas o pequeñas varillas. Para obtener buenos resultados, ubica la Fresia en un sitio soleado con una protección apropiada ante los vientos fuertes. Riega solo lo necesario para mantener la tierra húmeda hasta que el crecimiento sea evidente y después riega la planta libremente.

Agrega un fertilizante líquido cuando la escarpia floral haya emergido y hasta que las flores se marchiten. Luego de la floración reduce la cantidad de agua y mantén el compost seco hasta que las hojas hayan muerto.

Cuando las hojas hayan desaparecido, protege los bulbos y mantén el compost seco. Si los dejas en el exterior, cubre la tierra con una capa de mantillo-turba para que no los afecten la lluvia ni las heladas. Si las condiciones climatológicas son severas, recubre el recipiente con arpillera. Destapa el recipiente en primavera y riega poco hasta que el crecimiento sea evidente.

Como medida preventiva almacena los bulbos durante el invierno en un sitio seco y protegido de las heladas. Para ello, deberás esperar a que el follaje haya desaparecido.

Para propagar la Fresia extrae las plantas maduras y retira los vástagos que se hayan formado en los bulbos a la hora de cambiar la planta de maceta. Plántalos en compost habitual y de manera individual y trátalos como Fresias establecidas. La Fresia también puede cultivarse a partir de semillas.


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