Guía de Jardinería

Conoce la Acalifa o cola de gato Artículo Publicado el 18.07.2018 por Flavia

La Acalifa, también conocida como Cola de gato, es un arbusto vistoso, de gran crecimiento, originario de Asia. Existen muchísimas especies y tan solo dos variedades: una de estas últimas se cultiva por sus borlas de flores mientras que la otra se cultiva por su bonito follaje.

Este arbusto leñoso se cultiva desde comienzos de la primavera hasta finales del verano. Sus especies más conocidas se denominan: Acalypha hispida, Acalypha wilkesiana y Acalypha hoffmannii.

La A.hispida es la más popular de todas y procede de Nueva Guinea. Esta especie cuenta con hojas dentadas y ovaladas, de color verde intenso, y puede alcanzar los 20 cm de largo. Se llama Cola de gato por el aspecto que tienen sus flores pequeñas de color escarlata que cuelgan en espigas de hasta 45 cm de largo. Aunque se conservan durante mucho tiempo, lo mejor será quitarlas cuando empiecen a marchitarse, facilitando así la formación de flores color crema. Esta especie puede alcanzar los 2,4 metros de alto, pero mediante una poda en otoño, podrá mantenerse en 1,5 metros.

La A.wilkesiana presenta hojas atractivas de color marrón bronce que pueden alcanzar los 15 cm de largo. Sus flores, sin embargo, son insignificantes. En el caso de la Acalifa hoffmanii, sus hojas son completamente distintas a las otras pues tienen un aspecto de hierba y son de color rojo verdoso manchadas de blanco.

Cuidados de la Acalifa

En primavera planta la Acalifa en macetas usando una tierra de buena calidad. Con las plantas más grandes tendrás que realizar esta operación: retira de 2,5 a 5 cm de tierra de la superficie y sustitúyela por tierra nueva. Para que la planta se mantenga en buen estado, riégala regularmente y colócala en un sitio con buena luz y a 21 °C, aunque no debes exponerla a la luz directa del sol.

Si a la Acalifa no le provees la luz suficiente, se marchitará y perderá gran parte de su colorido. Cada dos semanas alimenta la planta con un fertilizante apropiado.

En otoño o invierno corta las borlas marchitas y cuando finalice el verano, poda sus brotes hasta la mitad. Durante el otoño, reduce el riesgo y mantén solamente la tierra húmeda.

Los esquejes pueden ser tomados a mediados del invierno. Estos deben medir 15 cm de largo y contar con un tacón pequeño. Plántalos en una mezcla arenosa y mantenlos a 26 °C, húmedos y protegidos.


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