Guía de Jardinería

El cultivo de la calibrachoa Artículo Publicado el 12.02.2016 por Javi

Aunque muy emparentada con la petunia, ambas son solanáceas de la misma subfamilia, las petuniódeas, son plantas que pertenecen a géneros diferentes. Las flores de ambas plantas tienen, debido a esa familiaridad, una forma muy similar. La calibrachoa presenta mayor fortaleza y resistencia frente a las enfermedades y las condiciones climáticas. Tienen un hábito de crecimiento compacto y una floración muy hermosa que hace de esta planta una buena candidata para la composición de macizos y borduras. Igualmente queda perfecta en macetas y cestas colgantes.

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La floración de la calibrachoa se produce durante todo el verano e incluso en otoño en los lugares de clima templado hasta las primeras heladas. La calibrachoa se reproduce por semillas o también por esquejes. En este caso cortaremos brotes de entre 12-20 cm de longitud que no tengan flores y los plantaremos en una maceta con sustrato bien drenado. Los mantendremos en un lugar luminoso, húmedo y con una temperatura de unos 21ºC.

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La calibrachoa precisa de una buena exposición solar para conseguir una abundante floración. De todos modos hay variedades que funcionan bien en sombra parcial. El suelo debe ser suelto, rico y bien drenado. Regaremos con la frecuencia necesaria para que los 5 cm superficiales de sustrato se encuentren siempre húmedos. Vigilar el exceso de agua pues ser fatal para la raíz de la planta. Las hojas de la planta deben mantenerse siempre secas para evitar la aparición de enfermedades fúngicas, por lo tanto procuraremos no regarlas por aspersión.

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No es una planta que requiera grandes cuidados, al igual que la petunia, y que nos asombrará por su capacidad de crecimiento y floración. No le va mal una cierta poda o pinzamiento de brotes para darle una forma más redondeada y tupida a la planta. Cuando la cultivamos en el suelo es conveniente acolcharlo para reducir la pérdida de humedad y evitar la aparición de malas hierbas. Al tiempo que protegerá las raíces del frío invernal. Cuando se marchiten las flores es bueno quitarlas pues favoreceremos una nueva floración de la planta si todavía estamos en la época propicia para ello, verano y otoño.


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