Guía de Jardinería

Cómo cultivar cerezas Artículo Publicado el 14.07.2017 por Javi

El cerezo es un árbol frutal pero tiene además un gran impacto ornamental. Sobre todo en la época de floración, primavera, cuando sus ramas, todavía desnudas y sin hojas, se llenan de un montón de flores blancas o rosadas, según variedades. También a principios del verano los racimos de sus rojos frutos brillan entre el verde de sus hojas consiguiendo un gran efecto visual. Y desde un punto de vista pragmático ¡qué deliciosas son las cerezas!

En primer lugar hay que diferenciar entre cerezas, picotas y guindas ya que aunque pertenecen todas al mismo género (Prunus) no son lo mismo. Bueno, en realidad la cereza y la picota sí son lo mismo pues son Prunus avium simplemente que se trata de diferentes cultivares. Por selección natural la picota, al ser recolectada, se suelta del peciolo sin dañarse y la cereza no puede hacerlo, hecho por el cual se recolecta con los típicos rabos. El caso de la guinda es diferente pues es otra especie diferente, Prunus cerasus, y su sabor cambia es muy diferente a la cereza dulce, cereza y picota, siendo conocida también como cereza ácida.

Las cerezas dulces se cultivan mejor en lugares de clima templado y seco. La mayoría de los cerezos necesitan un cultivar compatible para la polinización. Aunque actualmente hay ejemplares autofértiles o que han sido injertados con dos cultivares compatibles. Podemos encontrar también cerezos de muy distintos tamaños, desde los 25 metros de altura que puede alcanzar un ejemplar clásico de Prunus avium hasta cultivares que no sobrepasan los 3 metros. El cerezo se puede cultivar en una gran diversidad de suelos y es el frutal que mejor aguanta el frío invernal. Siendo también uno de los frutales menos exigentes en cuanto a fertilización y a las necesidades hídricas.

El guindo o cerezo ácido es un árbol más pequeño que su pariente antes descrito. Y aunque sus necesidades y cultivo son muy similares a los del cerezo dulce hay alguna pequeña diferencia. Así se trata de un cultivo que requiere temperaturas bastante más frías que las del cerezo y soporta también suelos más pesados que los preferidos por el cerezo. En invierno el guindo debe tener al menos 40 días con temperaturas inferiores a los 7ºC.

Los cerezos florecen muy pronto y son sensibles a las heladas en esta fase. También hay que cuidar mucho el riego pues un exceso de agua puede agrietar el fruto. Es recomendable cortar los riegos por completo en las últimas semanas antes de la recolección. Hay variedades más sensibles que otras a este efecto por lo que si vivimos en zonas con abundantes lluvias de verano nos decantaremos por ellas. Un cerezo sano debe crecer unos 30 cm por año, si el crecimiento es más lento o se aprecian hojas amarillentas habrá que analizar el suelo para detectar cualquier posible deficiencia de nutrientes. En primavera abonaremos con una fina capa de compost hasta la línea de goteo del árbol. Y procuraremos no fertilizar nunca después del verano pues podría fomentar un crecimiento justo antes de las heladas de otoño que no nos interesa para nada.


Artículos Relacionados

Escribir Comentario Comentarios (2)

  • Elena ha escrito el 14.07.2017 a las 15:55

    Me vendieron unas semillas de cerezo japones, pero no sé si serán realmente cerezos japoneses. Me podrían ayudar, por favor.
    P.D. Como inserto imágenes por este medio?

  • angeraya@gmaol.com ha escrito el 14.07.2017 a las 20:38

    tengo un cerezo plantado en mi huerto 4 años, plantamos 2, pero uno se seco ese mismo invierno, cuando florece se pone inmenso, le salen unas pocas cerezas que no sobrepasan el tamaño de una lenteja, se ponen amarillas y caen, me gustaría saber si podrían injertarlo

© 2016 www.guiadejardineria.com

Share