Guía de Jardinería

5 consejos para el correcto riego de los tomates Artículo Publicado el 22.05.2017 por Javi

La pasión por el cultivo del tomate no tiene límite entre los aficionados a la horticultura. Cuando cualquiera inicia su primer huertecito nunca deja de plantar algunas tomateras. Son los tomates tan versátiles y participan en tantos platos que todos queremos cultivarlos. Aunque dicho cultivo no es fácil se puede tener éxito si respetamos sus características y necesidades. Y una con la que hay que tener más cuidado es con el riego. Vamos a ver pues 5 consejos para el correcto riego de los tomates que nos ayudará en esta empresa.

1.- Regar lentamente.

El objetivo es conseguir que el agua penetre 15-20 cm por debajo del nivel del suelo para que estimule el crecimiento de la raíces en toda esa área. Ello redundará en una mayor capacidad para absorver nutrientes y hará que la planta sea más grande y fructífera. Es importante pues plantearse la posibilidad de colocar un sistema de riego por goteo que nos permitirá un riego lento y constante.

2.- Regar con regularidad.

No se puede dar una periodicidad específica y concreta pues depende de múltiples factores. Con la observación veremos por nosotros mismos cuando se comienza a secar el terreno. Según las características de nuestro suelo o del clima donde vivamos esto puede ocurrir todos los días o incluso varias veces al día o una vez o dos por semana. Lo importante es que una vez concretemos cuánto le cuesta al suelo comenzar a secarse reguemos con regularidad para que las tomateras no sufran. Es normal que las veamos un poco decaídas y lacias al mediodía cuando hace calor pero a la puesta de sol deben recuperar su lozanía y si no lo hacen es que están pasando sed y deberemos regarlas a la mañana siguiente.

3.- No mojar la planta (parte aérea) al regarla.

La tomatera y sobre todo cuando tiene fruto no tolera bien que mojemos sus tallos y hojas al regarlas. Podríamos mojar la planta si regásemos a primeras horas del día pero siempre dejaremos manchas y restos no deseados a menos que empleemos agua destilada. El agua debemos verterla sobre las raíces que son las que la van a aprovechar. Además hemos de tener en cuenta que las tomateras pueden sufrir muchas enfermedades fúngicas y mojar la planta va a empeorar esta predisposición. Estos platos de riego que se pueden observar arriba facilitan la tarea del riego al evitar mojar la planta y además regular el caudal de agua para que penetre poco a poco.

4.- No regar los tomates por la noche.

Como hemos dicho antes no hay que mojar la planta al regar para evitar las enfermedades fúngicas. Los hongos necesitan humedad y temperaturas frescas para prosperar por lo que si regamos por la noche en cierta manera les estamos facilitando el trabajo y propiciándoles sus mejores condiciones para vivir. Evitaremos pues regar de noche incluso si las tomateras están lacias, podrán esperar a pasar la noche y las regaremos al amanecer con plena seguridad.

5.- El acolchado.

El mulching es una práctica imprescindible en el cultivo de los tomates. El acolchado con materia orgánica, cortezas de árbol, fibra de coco, paja o demás ayuda a retrasar la evaporación del agua y también esponjan el suelo al ir mezclándose con el mismo lo que favorece su aireación. Y conforme se degrada aumenta la calidad y nutrientes del suelo. Reduciremos así la frecuencia de riego con el consiguiente ahorro.

El agua de lluvia es la mejor para regar los tomates así que no estará de más preparar un bidón para recoger el agua de lluvia. Esto es más importante si cabe si el agua en nuestra región es muy dura o sea que contiene mucha cal. El agua rica en sales disueltas no es la mejor para el riego de los tomates.


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