Guía de Jardinería

Paisajismo con gravilla Artículo Publicado el 23.12.2012 por Javi

La gravilla es un material muy conocido en jardinería, aún a dos características opuestas dureza y suavidad. Al fin y al cabo son piedras y por tanto duras pero al ser pequeñas y sueltas resultan blandas cuando caminamos sobre ellas. Cuando pisamos la gravilla cede y se aparta, es un material muy versátil, podemos recubrir caminos y superficies y si en un momento dado queremos plantar algo en una zona que habíamos recubierto con gravilla sólo necesitamos una pala para retirarla.

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La grava reune múltiples cualidades que atraen a muchos diseñadores de jardín que parecen haber redescubierto sus ventajas. Es un material muy económico, comparado con sus rivales; además es un magnífico drenante, posiblemente el mejor, el agua se filtra a través de ella. Aporta sonido, en esto es único, caminar sobre la gravilla con ese suave crujido es una sensación muy relajante. Su flexibilidad también es única, se adapta a cualquier forma, por intrincada que sea.

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En los caminos con grava, permitir que las plantas se desborden sobre ella hace que el camino se desdibuje y pierda linealidad, lo cual hace que el paisaje resulte más natural. Para aumentar esa naturalidad es interesante combinar la gravilla con grava gruesa o cantos rodados y rocas o losas, nuestro camino de jardín se convierte casi en una rambla o un lecho seco de río. Cuando el jardín es nuevo se puede complementar el camino de gravilla con un borde de piedras, después las plantas al crecer taparán esas piedras pero mientras tanto darán un aspecto más acabado al jardín.

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Podemos encontrar en el mercado dos clases de gravilla, la que resulta del triturado de rocas y la natural. Cada una tiene sus funciones, el triturado de roca es mejor para las zonas de paso frecuente, pues resulta más cómodo caminar sobre ella. En cambio la gravilla natural de río al ser más redondeada hace que caminar sobre ella sea más dificultoso, en cambio es más bonita precisamente por su aspecto natural. La usaremos para zonas de poco tráfico como elemento decorativo, alrededor de las plantas o en claros de poco tráfico. Según los expertos la mejor forma de colocar la gravilla es en una capa de entre cinco y ocho centímetros directamente sobre la tierra compactada y libre de malas hierbas.

Fotos: sunset.com


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