Guía de Jardinería

La poda de las enredaderas Artículo Publicado el 23.01.2013 por Libelula

Para la poda de esta hay que tener en cuenta dos variables, tipo de planta y floración y como se guía la planta. Las enredaderas que no requieren de soporte, como la ampelopsis, la hiedra y la enamorada del muro, se podan con tijera de dos manos tratando de dejarlas lo más pegadas posibles a la pared para que la tapicen.

Poda de enredaderas

Es muy importante controlar que no invadan techos, canaletas o ventanas; las podas en estas plantas deben realizarse sucesivamente: una en invierno, primavera y otoño y dos en verano.

Las enredaderas que necesitan estructuras para crecer requieren podas de construcción que sean precisas. Así, quedan bien guiadas y tupidas, y se evita dejar la base despojada de follaje. Cuanto más se poda, más ramas y más hojas produce la planta.

Trepadoras apoyantes:

Las siempreverdes deben podarse para evitar que se pongan demasiado densas, y se conserven en el marco previsto.
Debe comenzarse por suprimir las ramas enfermas o secas. Posteriormente hay que enredar las largas crecidas, que pueden utilizarse para tapar lugares descubiertos en la pared, recortando las que sean muy gruesas. Por último, es necesario cortar todas las ramas que estén fuera de lugar y que no pudieron enredarse. La poda debe realizarse justo antes de que comience el año de crecimiento. Las enredaderas cultivadas por su flor deben podase en primavera si florecen sobre ramas crecidas en la misma estación, o inmediatamente después de la floración si es que florecen sobre ramas de años anteriores. Es vital realizar dos vigorosas podas al año (por lo general otoño y primavera) para mantenerlas bien pegadas a la pared. De esta manera se evita el crecimiento desmesurado de la planta que produce tallos leñosos que la afean.

Rosas Trepadoras:

Todas las enredaderas florecen bien sobre las ramas viejas de dos años. Realice una poda de limpieza de ramas secas y torcidas, que no se enredan prolijamente, o de las que hayan dejado de producir flores. Subsecuentemente, debe podar las ramas secundarias que crecen a partir de las principales dejando entre tres y cinco yemas por rama. La poda puede practicarse cuando haya terminado la floración, a partir de junio. Muchos rosales trepadores prosperan y florecen con una ligera poda, por lo que hay que ser cuidadoso y evaluar muy bien antes de usar las tijeras.

Glicinas que no florecen:

La poda de raíces en plantas viejas es una buena práctica para fomentar la floración. Una vez que las hojas caen en otoño, realice una zanja alrededor del tronco a 30-40 cm de distancia, con una pala de punta afilada. Esto solo es válido para plantas envejecidas, ya que las jóvenes tardan de 5 a 6 años en florecer.


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