Guía de Jardinería

Guía de cuidados de las plantas de interior Artículo Publicado el 05.10.2017 por Javi

Con estos consejos que hemos recogido aquí podrás mantener tus plantas de interior en perfecto estado. Sólo hay que ser regular y dedicarles un poco de tiempo cada pocos días para que tus plantas se vean bien hermosas. Ellas se sentirán bien pero tú también.

La verdad es que no hay ningún complemento decorativo que luzca tanto y por tan poco como las plantas de interior. Te aportan un toque de Naturaleza dentro de casa, además de cuidar también la calidad del aire gracias a las virtudes depurativas a este respecto de muchas de ellas.

No necesitas realizar un gran desembolso para adquirir plantas de interior. Comienza con unas pocas y reprodúcelas. La mayoría son bastante fáciles de reproducir pues en unos casos producen cantidad de hijuelos ya sea en la base o en algunos tallos que emiten a fin de reproducirse. Otras se pueden reproducir fácilmente por acodo como los filodendros y los potos. Sólo necesitas una maceta pequeña y una horquilla para fijar un tallo en contacto con el sustrato. Al poco emitirá raíces y podrás cortarlo teniendo un nuevo ejemplar.

Cambiar tus plantas de maceta no es una tarea que debas realizar más que cada 2-3 años como mucho. Y no es tan difícil como pueda parecer. Cuando veas que las raíces asoman por los orificios de drenaje de la maceta o levantes un poco el cepellón y veas que las raíces están apelotonadas alrededor es hora de hacer el cambio. Necesitarás una maceta un poco más grande y un cuchillo bien afilado para recortar las raíces que no se encuentren en perfecto estado. Sustrato nuevo y listo.

Uno de los grandes enemigos de las plantas de interior es el polvo. Sí, parece inofensivo pero en realidad les resta capacidad para realizar la fotosíntesis con todo lo que ello conlleva para la salud de las plantas. Un pincel, un paño de algodón o pulverizar agua son algunas de las formas de quitarles el polvo a las plantas. Lucirán más bonitas y se mantendrán más sanas.

La poda y el pinzamiento son también dos tareas importantes. Cuando vemos una rama en mal estado o que no tiene muy buen aspecto lo mejor es cortarla cuanto antes. Ten en cuenta que puede ser síntoma de alguna plaga o enfermedad y cuanto antes nos libremos de ella mejor. Plantas como los potos y la hiedra sueca o planta del dinero agradecen que cada año o dos cortemos unos 10-15 cm de los tallos más altos. El pinzamiento consiste en pellizcar o cortar con tijeras los brotes de las ramas más altas para fomentar el crecimiento de la planta en horizontal.

Las flores marchitas también deben cortarse para prevenir enfermedades. Al mismo tiempo podemos revisar las hojas y cortar también aquellas que no presenten buen aspecto. Usaremos unas tijeras bien afiladas y desinfectadas con una solución de agua con cloro o lejía.

Establecer una rutina de riego es imprescindible. La principal causa de mortalidad de las plantas de interior es el exceso de agua. Siempre tenemos esa tentación de regar con demasiada frecuencia. Informarnos de la periodicidad con que hay que regar los distintos tipos de plantas que tengamos y trazar un plan de riego nos evitará muchos problemas.

La fertilización también depende del tipo de planta que tengamos. Y aquí podríamos repetir el consejo del agua, darle a cada planta el alimento que necesita cuando lo necesita. El exceso de fertilizante es tan nocivo como su falta. Además cada planta tiene unas necesidades concretas y debemos usar el abono más adecuado para cubrir dichas necesidades nutritivas.

El control de plagas es también fundamental en la salud de las plantas de interior. Por regla general el jabón insecticida les va muy bien y que podemos usar como preventivo. Pulgones y ácaros, así como cualquier insecto blando se elimina bien con este producto natural. Los insectos con cobertura cerosa como las cochinillas se eliminan bien con paciencia y un trapo empapado en alcohol.  Es importante repetir el tratamiento tantas veces como sea necesario. Una vez más la paciencia es el ingrediente fundamental en el mantenimiento de nuestras plantas libres de plagas.

A la mínima señal de enfermedad hemos de separar las plantas enfermas de las sanas y si vemos que no hay remedio eliminarlas radicalmente. En estos casos se debe ser tajante y el aislamiento es una medida muy eficaz para mantener el resto de plantas sanas.


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