Guía de Jardinería

Enemigos de la huerta casera y algunas soluciones naturales Artículo Publicado el 10.01.2018 por Sebas

La decisión de disponer de una pequeña huerta casera expresa el deseo de acercarse a la naturaleza, deleitándose con productos simples y genuinos. Como consecuencia, jamás se hará uso de sustancias que por una parte protegen la vida de las plantas, pero por otra producen la intoxicación de sus frutos. Se evitará, por lo tanto, recurrir al uso de insecticidas químicos, y emplearlos inclusive antes que en la planta se manifieste cualquier infección. Ante todo, la huerta en la casa está menos sometida a los ataques de parásitos que las huertas de campo. El criterio básico es hacer crecer plantas sanas en un terreno sano. Las plantas sanas, en efecto, están menos expuestas a los ataques de los parásitos y a las enfermedades, si las comparamos con otras más débiles, que crecen en terreno pobre.

La primera operación es por lo tanto la de controlar el terreno; la segunda consiste en eliminar las plantas que manifiesten dificultades para desarrollarse, y la tercera, relacionada con esta última, es la de evitar que las plantas estén mal ubicadas. No obstante, y pese a estas medidas preventivas, puede ocurrir que la cosecha esperada, llegue a peligrar. Se podrá intervenir entonces utilizando, como primera solución, los sistemas más inofensivos.

Dada la pequeña extensión de la huerta, el método más simple consistirá en colocarse un par de guantes y extirpar los huéspedes indeseables uno a uno, para luego eliminarlos. También se los podrá expulsar con un poderoso chorro de la manguera de riego, dirigiendo el agua a presión máxima sobre los insectos: éstos se despegarán y casi siempre desaparecerán. Si aplicamos diariamente este tratamiento a las plantas afectadas, veremos que resulta eficaz en la mayoría de los casos. También se puede recurrir a los aceites vegetales, como el aceite de maíz o de girasol, salpicados directamente sobre el insecto: en efecto, las sustancias aceitosas tapan los orificios y cavidades que están en contacto con el aire, impidiendo la respiración del insecto que morirá por asfixia. Sin embargo, si este método resultara inútil, se podrá, como último recurso, apelar a los insecticidas orgánicos, extraídos del mismo mundo vegetal: el piretro, la rotenona y, finalmente, la nicotina.

De las flores del piretro (Pyrethrum cinerariaefolium), planta muy atractiva, pariente del crisantemo, se obtiene un polvo o un extracto líquido: es inofensivo para personas y animales, aunque no para los peces.

La rotenona es un compuesto obtenido de las raices de la Derris elliptica, una planta de la familia Leguminosae, que vive en la India y en Malasia. También resulta inofensivo para el hombre y los animales pero es venenoso para los peces.

El tercer extracto vegetal que encuentra aplicación en la lucha natural contra los enemigos de las plantas es la nicotina, muy tóxica, y que ataca no sólo a los insectos sino también al hombre y animales domésticos. Dada su toxicidad, se la usa solamente como recurso extremo.

Si en un ambiente muy húmedo y poco ventilado se manifestarán mohos y será necesario un fungicida: se recurrirá entonces a la antigua pero eficaz pasta bordolesa, a base de sulfato de cobre y cal hidratada; se la compra en polvo y se la diluye en agua.

En el caso de ataque del Mal blanco, son adecuados los productos a base de azufre. Si se comprueba la necesidad de efectuar estas pulverizaciones, será necesario lavar bien las hortalizas antes de consumirlas.

En las épocas de mucho frío o mucho calor también deberemos tomar medidas para cuidar la huerta, para combatir el frío: podemos usar planchas de vidrio, hojas de polietileno y pequeños invernáculos como el que explicamos aquí. Contra el calor y el sol prolongado: esteras, cortinas o paredes verdes formadas por plantas trepadoras.

Otros enemigos que podemos encontrarnos:

PERONOSPORA

Puede atacar, en cierta medida, a todas las hortalizas. Provoca manchas redondeadas sobre la lámina superior de las hojas, y mohos blanquecinos en la inferior, en correspondencia con las manchas. Las hojas se secan parcial o totalmente. En algunos casos, se observan deformaciones en los órganos atacados. Tratamiento: pasta bordolesa.

ÁFIDIOS

Atacan el tallo y las hojas, provocando zonas rizadas en las hojas, especialmente en las plantas débiles y ubicadas en posición inadecuada. Tratamiento: empleo de hojas de aluminio como protección. Colocadas alrededor del tallo de la planta, reflectan el calor y la luz del sol y mantienen alejados a estos dañinos insectos. Remedio extremo: nicotina.

MOSCAS DE LAS CEBOLLAS

Las larvas se instalan bajo tierra y, penetrando en los tejidos de la planta, provocan su aspecto amarillento y putrefacciones. Tratamiento de prevención: durante las operaciones de cultivo, tratar a las plantitas con sumo cuidado y delicadeza, para no lastimar los tejidos, puesto que es su característico olor el que atrae a la mosca.

GORRIONES

Apetecen las pequeñas semillas recién depositadas en el terreno al que remueven enérgicamente, dañando asi la siembra reciente. Tratamiento de prevencion: basta cubrir los contenedores con hojas de polietileno o con alambre tejido de trama fina.


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