Guía de Jardinería

El ABC del azulamiento de las hortensias Artículo Publicado el 15.01.2018 por Sebas

Las observaciones de los cultivadores franceses, alemanes y rusos, quienes habían notado en algunas hortensias (que con anterioridad producían inflorescencias rosas y rojas) un evidente cambio hacia las tonalidades celestes y lila-violeta se remontan al siglo XIX. Se trataba de una interesante comprobación que más tarde permitiría individualizar los factores determinantes de la mutación del color.

La mutación del color era atribuida a la naturaleza ácida del terreno y a la presencia de sales de aluminio y de hierro. Sin embargo, inexplicablemente, entre los jardineros, tanto profesionales como aficionados, se difundía la convicción de que la variación se debía a este último mineral, a pesar de la repetición de resultados no convincentes durante los experimentos efectuados con agregados de hierro en los terrenos de prueba.

Debemos remontarnos a 1943 para tener una precisa determinación de los efectos sobre el color y éstos son debidos a tres factores: alcalinidad del terreno, sales de aluminio y de hierro. Con la premisa de que las inflorescencias blancas no cambian de color, aun si se las cultiva en sustrato ácido o en el mantillo especial que se desee, se ha podido comprobar experimentalmente que, en diversos ejemplares con flores rosas y rojas, las sales de aluminio (aun en ausencia del hierro) inducen a las plantas a producir flores celestes o violetas, respectivamente. Sin embargo, las hojas pueden resultar cloróticas en terrenos alcalinos con pH elevado. Si por el contrario, el hierro está presente pero no lo está el aluminio, el follaje tendrá una hermosa coloración verde intenso, pero en las flores el cambio de color resultará indeciso, incompleto. Será importante recordar que en terrenos ricos en calcio, el hierro no se solubiliza, es decir, que la planta no lo asimila y las hojas están sujetas a tornarse cloróticas. En terrenos ácidos se obtendrán, espontáneamente, flores celestes o violeta, mientras que en terreno de reacción subalcalina, o bien más o menos neutra (pH 7), es necesario incorporar tanto sales de aluminio como de hierro, para garantizar las inflorescencias azules y el follaje verde oscuro.

Planta derecha con hojas con clorosis

En sustratos notablemente alcalinos, la misma operación no dará resultado alguno, o dará insatisfactorias variaciones de color. Evidentemente, en el caso opuesto, para obtener flores rosas y rojas en hortensias que con anterioridad tenían flores azules o violetas, es suficiente cultivarlas en terrenos alcalinos, o bien, si éstos son neutros o subácidos, agregando cal apagada en una relación volumétrica aproximada de l a 20. Para combatir la clorosis, o para hacer asumir el color verde más oscuro a las hojas, sin acidificar el terreno y sin “azular” las flores, se recurre a los quelatos de hierro tipo “Sequestrene”, Kelatren, Quelacros, etcétera…

Se pueden obtener inforescencias celestes a partir de variedades de color rosa (adecuadas al azulamiento) o flores violetas de aquellas rojas, observando el siguiente calendario: a fines de marzo y a fines de abril, y luego en agosto, septiembre y octubre (una vez por cada mes indicado), en lugar de un riego normal, se riega abundantemente con una solución al l por mil de sulfato de aluminio (l gramo por un litro de agua) o con alguno de los productos que el comercio pone a disposición a tal fin.

Flores rojas que pueden cambiar a violetas

Flores rosas que puede cambiar a azul o celeste

El éxito de este procedimiento no puede ser previsto con certeza total, porque puede depender del grado de alcalinidad del terreno, de la dureza del agua y de la efectiva absorción de la solución de todas las raíces de la planta. Es por lo tanto indispensable que ésta penetre en profundidad hasta alcanzar también las raices más profundas.


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