Guía de Jardinería

Dalias, terreno, abonos y ubicación Artículo Publicado el 26.01.2018 por Libelula

La dalia no tiene mayores exigencias con respecto al tipo de terreno que permita la obtención de buenos resultados. La aptitud que poseen para prosperar aun en terrenos moderadamente calcáreos, abre a esta planta las puertas de los jardines cerrados a los rododendros, a los amamelis, a los brezos y a otras plantas marcadamente acidófilas. El terreno que, por reacción química y por grado de fertilidad, es considerado apto para las hortalizas normales, es igualmente adecuado para el éxito en el cultivo de las dalias. Sin embargo, no es aconsejable intentarlo en situaciones extremas (sustratos excesivamente compactos —arcillosos— o bien arenosos con escasos rastros o ausencia de humus).


Abono y fertilización

En cuanto a la fertilización, las dalias tienen exigencias modestas aunque un exceso de abonos (en particular con prevalencia de nitrógeno) provoca un fuerte desarrollo de la vegetación, escaso o nulo efecto sobre las flores y el excesivo engrosamiento de las raices tuberosas, con el consiguiente riesgo de que las mismas entren en putrefacción durante el descanso invernal.

Es necesario abonar el terreno que evidencia poca fertilidad y, en todos los casos, si el cultivo de la dalia ha sido repetido en la misma parcela. Si es posible, se usará estiércol bien maduro, jamás fresco. Este abono natural podrá ser esparcido preferentemente al pie de la planta, en el trascurso del verano, y será luego incorporado al terreno, en el invierno, en el instante de la extracción de las raíces para su almacenamiento. En el momento de la nueva plantación (fines de setiembre mitad de noviembre, según la zona climática), en el mantillo que se emplea para tapar el hoyo —en los casos en que se considera necesario- se agregan 100 g de fertilizante químico fosfopotásico. En las fracciones empaquetadas de 50, 10 y 5 kg, el nitrógeno, el fósforo y el potasio son indicados habitualmente en una relación de porcentaje conforme con la secuencia mencionada, por lo tanto se preferirá una fórmula similar a 5.12.12. Para un abono adicional, prorrateado en el tiempo, se puede mezclar, en el terreno que estará sobre el fondo y en la periferia del hoyo, un puñado de harina de huesos, cuernos y uñas. Un poco de ceniza de madera (no de carbón mineral) será útil como fertilizante potásico suave y como barrera contra algún animal parásito.

Ubicación

Examinemos brevemente que ubicación es preferible para la dalia. Al tratarse de una planta heliófila, no podrá prescindir del sol; por lo tanto es aconsejable el pleno sol. Puede considerarse adecuada una exposición que durante el mediodía deje llegar los rayos solares directos. Una sequedad atmosférica acentuada, un verano largo y seco y las locaciones muy ventosas no concuerdan con las dalias que, por el contrario, prosperan una vez satisfechas las exigencias de
exposición y de terreno en locaciones de media montaña y en las proximidades de los lagos.

Con frecuencia se plantea el interrogante de si, una vez elegido el cantero adecuado, las dalias deben ser cultivadas por separado o bien entremezcladas con otras. A pesar de que se trata de una elección netamente estética, y por lo tanto subjetiva, con escasas evaluaciones técnicas, parece no existir dudas acerca de la eficacia escenográfica de un cantero monotípico totalmente dedicado a la dalia.

Para la elección del tipo, raza o medida a emplear, es determinante la amplitud y el diseño del área disponible. Con las muy vigorosas dalias decorativas se pueden lograr óptimos resultados hasta con una sola unidad, o bien con dos o tres ejemplares de igual variedad, dispuestos en triángulo, con ápices a un metro de distancia entre uno y otro, con el objetivo de formar un único y gran cantero monocromático, de notable efecto. Si el área disponible es más amplia, se pueden obtener mejores
resultados empleando diversas variedades, siempre que fueren de tamaño similar y con flores de tonos armonizantes, notablemente distanciadas unas de otras, sobre el verde de una alfombra de hierba.

Dalia pompón

Dalia Cactus

En un cantero angosto y alargado es oportuno contar con una mezcla de variedades enanas —que se caracterizan por su capacidad de reflorecer- las que durarán hasta el otoño avanzado, con la condición de eliminar las flores en cuanto comiencen a marchitarse, evitándole a la planta el proceso de producción de semillas inútiles que frenarían las floraciones posteriores. Si un cantero tiene un par de metros de ancho se podrán disponer tres diferentes franjas, graduando las distintas alturas: enanas o decorativas de altura media en el fondo, pompon o collarcito en el medio y mignon en primera fila.

Dalia decorativa

Dalia en flor simple

Para el cultivo de dalias cactus, decorativas y pompón —destinadas a proveer flores de corte debe disponerse, necesariamente, de un cantero bien expuesto al sol aunque, a pesar de los diversos empleos, será necesario evitar la exposición solar plena en las primeras horas de la tarde pues, en las etapas más calurosas del verano se pueden decolorar los tonos más delicados. También la ventilación, útil y en la práctica indispensable para la salud de la planta, deberá ser moderada, como para no producir laceraciones a las hojas, fractura de tallos o perjudiciales movimientos a la cepa en su totalidad.

Una última consideración: es preferible que las plantas destinadas a producir flores de corte sean cultivadas en un cantero por separado, ajeno al sector de carácter decorativo para el jardín.


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