Guía de Jardinería

Cultivo y cuidado de la matucana Artículo Publicado el 25.05.2017 por Javi

El género Matucana pertenece a la familia Cactaceae y es nativo de Perú. Concretamente de Matucana, la ciudad andina de la que toma su nombre. El género incluye unas 20 especies de cactus repartidas actualmente por toda Sudamérica. Plantas adaptadas a crecer en duras condiciones climáticas a 2500 metros sobre el nivel del mar. Es un cactus muy popular entre los aficionados a este tipo de plantas por su facilidad de cultivo.

Se caracterizan los cactus de este género por su bonito color verde y su forma cilíndrica o esférica. Son de pequeño o medio tamaño y presentan numerosas nervaduras segmentadas en densas espinas y tubérculos. La floración es apical y por lo general se produce a finales de primavera o comienzo del verano. Las flores son alargadas y de forma tubular. Eclosionan por la noche y duran entre 2 y 4 días. Sus colores van desde el blanco al rojo pasando por el amarillo y el naranja.

Todas las especies son sensibles a la humedad y por lo tanto el riego debe limitarse exclusivamente a la estación de crecimiento y debe realizarse solamente cuando el sustrato esté completamente seco. Durante el invierno, la época de reposo, deberemos suspender por completo el riego. Ya que tienden a perder sus raíces por el frío y la humedad estas plantas deben mantenerse calientes incluso en invierno. La temperatura adecuada no debe bajar nunca de los 10ºC. Algunas especies, por adaptación natural, pueden resistir temperaturas inferiores 0ºC.

El crecimiento vegetativo de estos cactus es bastante rápido en condiciones ambientales óptimas. Concretamente baja humedad ambiental y variación térmica importante entre el día y la noche. En estas condiciones puede florecer en 2-3 años.  Los cactus del género Matucana deben cultivarse en suelo poroso y bien drenado. Puede estar compuesto en gran parte por arena, grava y lapilli. El suelo debe ser rico en potasio y pobre en nitrógeno. Ya que las raíces son muy delicadas y susceptibles a la putrefacción, el suelo debe mantenerse lo más seco posible: no hay que olvidar que en su ambiente natural estas plantas crecen en lugares escarpados y de difícil acceso. Se cultiva a pleno sol aunque temperaturas superiores a 32ºC no le suelen ir demasiado bien. En estos casos de calor fuerte es mejor cultivarlo en sombra parcial.


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