Guía de Jardinería

Cuándo podar un árbol y cuándo no Artículo Publicado el 24.01.2013 por Libelula

La poda es una tarea compleja que debemos saber hacer, y en particular con nuestros árboles. Debemos aprender cuándo es necesaria hacerla y cuándo no para evitar poner en riesgo la plata y el futuro de la misma.

Poda de árboles

Por qué no podamos un árbol cuando no es necesario. Existen una serie de razones que debemos tener en cuenta y ellas son:

  • Disminuimos su encanto natural.
  • Acortamos su vida útil.
  • Inhibimos su crecimiento.
  • Aumentamos la temperatura ambiente.
  • No fomentamos la purificación del medio ambiente.
  • Se pierde el equilibrio natural.
  • Estéticamente no queda armónico a la vista.

Cada especie tiene una forma natural, la cual muchas veces no podemos pretender querer transformar según nuestro deseo: Hay que observar desequilibrios de crecimiento, y donde alguna rama pudiera molestar a algún vecino. Lo más importante es eliminar las ramas secas, enfermas o lastimadas.

Las enfermas mostrarán manchas, por lo que debe podarse hasta que ya no queden manchas. Además hay que observar que ramas se entrecruzan y chocan entre sí. Las ramas indeseables es necesario quitarlas, antes de que se pongan gruesas. Finalmente, se cortarán las ramas débiles hasta un brote bien desarrollado que indique la dirección en la que se quiere que crezca, y así se le da forma al árbol.

Las tareas a realizar son dos:

  1. Raleo: Se poda hasta la base la rama, y afectará a la planta que el corte sea limpio para que no ingrese agua.
  2. Acortamiento: Lo ideal es tratar de cortar siempre las ramas después de una ramificación. La brotación será a partir de esa rama y quedará una forma natural.

Ahora bien, si ya sabemos si existe la necesidad de podar nuestro árbol, debemos saber perfectamente en qué momento o época debemos hacerlo.

A la hora de responder esta pregunta, los profesionales se dividen entre los que prefieren realizar la poda finalizando el invierno, y quienes quieren realizarla en los días más cálidos. Existe la creencia de que la poda que se realiza en los días muy fríos daña las células de los tejidos y no permite que cicatricen bien. En esto será vital analizar zona geográfica y especie; para las perennes de todo tipo, la mejor época del año es el otoño o la primavera.


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