Guía de Jardinería

Conoce la orquídea Zygopetalum maculatum Artículo Publicado el 17.05.2017 por Javi

Zygopetalum es un género botánico al que pertenecen 16 especies de orquídeas, entre ellas la que nos ocupa, la Zygopetalum maculatum. Aunque la mayoría de ellas son plantas epifitas también se encuentran algunas terrestres que destacan por su rápido crecimiento vegetativo.

La Zygopetalum maculatum es una orquídea originaria de Perú, Bolivia y Brasil. Crecen en llanuras semipantanosas recubiertas de musgo y situadas a elevada altura, entre 1100 y 2500 metros. Recibe su nombre de la forma de yugo que toma la base del labio al fusionarse los pétalos con los sépalos. La planta alcanza una altura de unos 40 cm pero el tallo floral sobrepasa esta altura y llega hasta los 60 cm.

Como podemos deducir de su hábitat natural es una orquídea que prefiere temperaturas frescas. Temperaturas que rondarán los 12-18ºC en su época de crecimiento vegetativo y 6-10ºC en el periodo de hibernación. Dentro de este rango de temperaturas podremos situarla en lugares soleados o a sombra parcial. La Zygopetalum maculatum es una orquídea que necesita un ambiente con una tasa alta de humedad pero que no soporta que sus raíces se encuentren encharcadas ya que necesitan respirar.

Por lo tanto el sustrato debe conservar algo de humedad pero contando siempre con buena aireación y drenaje. Materiales como la corteza de pino de tamaño medio (2-3 cm), la fibra de coco y un poco de perlita o musgo formarán un buen sustrato para ella. Cuando estos materiales se descomponen con el tiempo tendrán que ser sustituidos por otros nuevos.

Si plantamos la Zygopetalum maculatum en maceta usaremos una especial para orquídeas de barro cocido. Y si queremos cultivarla sobre un árbol prepararemos un asiento en el tronco con fibra de coco que ataremos con cuerdas. No tolera las corrientes de aire por lo que habrá que situarla en una localización protegida. Observaremos si aparecen manchas amarillentas en sus hojas o falta de arraigo que nos indicarán que no se adapta bien al lugar donde la hemos colocado.

Cada dos días comprobaremos la humedad de sus raíces presionando el sustrato con los dedos. Sólo regaremos cuando éste se encuentre seco y lo haremos echando agua hasta que salga por los orificios de drenaje. Las plantas que se cultivan en ambientes húmedos, invernaderos o sobre árboles, sólo se han de regar en los días más cálidos del verano. Hay que vigilar mucho los aportes nutritivos pues el exceso puede ser muy dañino, comprobaremos siempre las dosis en el envase que hayamos comprado antes de usarlo.

Los fertilizantes que se echan sobre el sustrato deben usarse por la mañana temprano o al atardecer y los podemos usar de dos modos. Vertiendo una cantidad en una esquina de la maceta para que se vayan disolviendo con el agua del riego o disolver la dosis indicada por el fabricante en el agua de un riego. Los fertilizantes foliares deben usarse sólo cuando la planta lleve al menos 15 minutos en un lugar oscuro. Es en la oscuridad cuando las células responsables de la absorción de nutrientes se abren. Aplicaremos el fertilizante solamente sobre las hojas y nunca sobre las flores. Como fertilizantes orgánicos se suele usar la torta de ricino y la harina de huesos. Son más fáciles de usar y nos permiten un mayor márgen de maniobra que los fertilizantes químicos.


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