Guía de Jardinería

7 consejos para cultivar hierbas aromáticas en maceta Artículo Publicado el 17.08.2017 por Javi

No vamos a hablar de las ventajas de cultivar tus propias hierbas aromáticas, son muchísimas. Pero sí de 7 consejos para cultivar hierbas aromáticas en maceta que es la mejor manera de tener tu huerto de aromáticas bien cerquita y a mano para cuando las necesites a la hora de cocinar. Veamos pues lo que estos 7 consejos nos pueden aportar.

La elección de las macetas adecuadas es fundamental. Por lo general la mayoría de hierbas aromáticas se pueden cultivar en cualquier maceta pero algunas necesitarán tener más sustrato por lo que necesitarán macetas mayores. Hierbas como el eneldo, el cilantro y la lavanda, entre otros, necesitan macetas grandes de entre 11 y 18 litros. También hay que tener en cuenta que las macetas cuenten con orificios de drenaje.

La ubicación de las macetas de nuestras hierbas aromáticas también es fundamental. Por regla general hemos de asegurarles unas 5-6 horas de luz solar al día. Pero hay que tener en cuenta que algunas preferirán un poco de sombra en las horas de mayor insolación. Es el caso de la albahaca, la menta y similares. En cambio otras como el romero y el tomillo necesitan sol directo.

Elegiremos un sustrato de calidad para rellenar las macetas. El suelo del jardín puede ser demasiado pesado para ellas. Aunque podemos preparar nuestra propia mezcla combinando la tierra del jardín con una buena cantidad de compost o estiércol bien curados y agregarle perlita o vermiculita.

Un dilema que se nos suele plantear es si sembrar directamente las semillas o comprar plántulas en el vivero. Hay plantas como el perejil, el orégano o la albahaca cuyas semillas tardan bastante en germinar. Podemos comprar plántulas y trasplantarlas a nuestras macetas. En cambio hay otras plantas que no toleran el trasplante y es necesario cultivarlas a partir de semillas. Es el caso del cilantro, el eneldo y el hinojo entre otras.

El riego deberá ser ante todo regular. Y la otra condición es no excedernos con él. Hemos de atenernos a las necesiadades concretas de cada planta. Hay plantas que necesitan tener el sustrato siempre ligeramente húmedo como la menta, el perejil, el apio, el cilantro y el perifollo. Otras aromáticas como el romero, la lavanda, el tomillo y el orégano necesitan muy poca agua, los riegos deben ser mucho más espaciados. Hay otro grupo de aromáticas que digamos tienen una necesidad de riego intermedia, como sucede con la albahaca, el cebollino y el eneldo.

El fertilizante lo añadiremos a la hora de plantar mezclándolo bien con el sustrato y procuraremos usar una fórmula orgánica. Los fertilizantes a base de algas tienen una formulación NPK baja y los podemos usar sin ningún problema con las hierbas aromáticas. Una fertilización excesiva hará que las plantas tengan menos aceites esenciales con lo que perderemos sabor y aroma.

Nos interesa aumentar el follaje y que la planta tenga cuanto más volúmen mejor. Para ello va bien pinzar los brotes laterales de los tallos principales y no dejar que éstos crezcan demasiado. Tampoco nos interesan las flores por lo que arrancarlas cuando están brotando fomentará el desarrollo vegetativo de la planta que producirá más hojas, que es lo que nos interesa. Las plantas arbustivas como el romero permiten una poda formativa para darle a nuestra planta la forma que más nos convenga y obtener también ese volúmen que buscamos.


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